viernes, 1 de agosto de 2014

... o no.

No estás a mi lado
y sin embargo sí que lo estás.
¿Creer o no creer?
Te juro que me cuesta, de verdad que sí.
Pero me dejo llevar
a algún lugar,
a algún mínimo momento donde estar conmigo misma
no duela.
Al principio de tu sonrisa y al final de la mía.
A sentir que me desvanezco
o creer que eso sólo pasa
cuando compras entradas para ver mi sangre.
Y sin embargo te hago una reverencia
y te beso la mano
cerrando los ojos,
pensando en todo aquello que creo que me corresponde
así, en plan antiguo.
Llevándote dentro de una burbuja colgada al cuello
de mi corazón,
con mis dedos cruzados para que mis espinas interiores
no hagan que se rompa,
que explote y manche todo.
Creyéndome merecedora de algún tipo de aplauso
por todo lo que dejo de decir.

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