Te convertiste en una parada fija
del tren de mi corazón.
Supiste como mantener en funcionamiento
los raíles de ese triste tren.
Pero sólo durante un tiempo.
Un día echaste el cierre para que no volviera a pasar
y supongo que un lado bueno se sacó.
Ahora se están volviendo a intentar crear
nuevos carriles,
pero, mientras tanto,
no recomendaría acercarse o subirse a ese tren.
Hace demasiado frío en su interior
y produce escalofríos.
Creo que ese triste corazón se volvió a congelar.
Las luces de sus ojos ya no brillan,
todavía no ve el carril construido para avanzar.
Dejadle tiempo, que no se vuelva a tropezar
en ninguna estación que le eche el cierre.
Espero que la primavera consiga deshacer
el hielo de sus circuitos.
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