domingo, 5 de octubre de 2014

No sé.

La sangre que fluye por todo mi cuerpo, caliente, fría, de arriba para abajo. Recorre mis brazos, mis piernas, mi vientre, mis pechos y mi cabeza ¿o no? Me hace moverme, emitir gestos, vivir, o se condensa y duele. Que agraciada que es y cuanto significa.
¿Es ella la que provoca que me vea aquí?¿en este lugar absurdo?
Mirar a un lado, a otro lado, con la mirada perdida intentando no renunciar a todo a lo que me aferro. Ojalá supiera con seguridad que nunca voy a olvidar todo lo que amo, todo lo que un día amé. Ojalá alguien me dijera con seguridad que podré desaparecer antes de que lo hagan todos los demás, ¿o eso sería ser egoísta?
Sinceramente somos tan frágiles e idiotas, sobretodo lo último. Ojalá nunca los olvide a ellos, a él. Ni siquiera quiero olvidar sus enfados, su sangre fluyendo viva por sus cuerpos.
No se en que paradero me encuentro, ni si lo que hago está bien o mal, ni siquiera sé si yo estoy bien.
No se lo que me ha pasado, ¿me estoy construyendo como se debe? ¿me fluye bien la sangre, o lo hace en el sentido contrario? Yo ya no sé.
¿Es normal que me sienta tan fuera de lugar? Internamente... ¿la gente siente esto? Momentos en los que te introduces, momentos en los que solo ves una panorámica de todo, rallada y con interferencias.
Sin embargo es de noche y ojalá supiera con certeza que esto lo voy a olvidar.

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